A las afueras de Coca, en la provincia de Segovia, los muros de ladrillo rojizo del castillo se elevan sobre un foso seco y profundo, no en la cima de un cerro. Esa ubicación es uno de sus rasgos más singulares: el sistema defensivo aprovecha las pendientes del terreno y la amplia excavación que rodea la fortaleza. Además, el castillo no es una carcasa medieval vacía. En parte del conjunto funciona un centro público de formación profesional, que le da un papel todavía presente en la vida de la localidad.
El portal turístico regional recuerda que Coca fue el lugar de la ciudad romana Cauca, pero el castillo pertenece a un paisaje político muy posterior. En 1453, el rey Juan II de Castilla autorizó al arzobispo Alonso de Fonseca a construir allí una fortaleza. Las obras comenzaron en 1473 bajo la dirección del maestro alarife Alí Caro, por encargo del tercer señor de Coca, Alonso de Fonseca, sobrino del arzobispo. Separar el permiso real del inicio documentado de las obras evita reducir el proyecto a una sola fecha.