Intipata es un conjunto de andenes incas en las laderas altas del Santuario Histórico de Machu Picchu, en la región peruana de Cusco. Su nombre aparece entre los sitios arqueológicos vinculados con el Camino Inca, pero no es una atracción independiente junto a una carretera: llegar depende de un itinerario de caminata autorizado y de las condiciones vigentes de la ruta. Los andenes son el motivo para detenerse. Siguen una empinada ladera sobre el valle del Urubamba y convierten un terreno difícil en un paisaje agrícola cuidadosamente construido. Para quien camina por allí, Intipata ofrece otra forma de entender el santuario: no solo como la famosa ciudadela, sino como una red de caminos, pendientes cultivadas y sitios arqueológicos.
Lo más llamativo es la sucesión de plataformas agrícolas talladas en la pendiente. Desde lejos, las líneas de piedra parecen ascender y girar con el relieve; desde el camino se percibe mejor su escala. Los andenes forman parte de un paisaje inca más amplio, donde caminos, asentamientos, campos y espacios ceremoniales ocupaban distintas alturas. Su disposición muestra cómo los constructores trabajaron con un cambio brusco de nivel en vez de tratar la ladera como un fondo vacío. La vista permite apreciar el valle cuando el clima despeja, aunque las nubes y la lluvia pueden cambiar rápidamente lo que se alcanza a ver.