Al otro lado del río respecto del sector monumental de Ollantaytambo, Pinkuylluna asciende por una ladera empinada cuyos edificios de piedra se distinguen desde el pueblo. El sitio arqueológico no es solo un mirador: sus recintos rectangulares y terrazas forman parte del paisaje de la antigua población inca. Desde el sendero se aprecia la relación entre las construcciones elevadas de almacenamiento, el trazado urbano, los andenes agrícolas y las rutas que confluyen en el Valle Sagrado.
El inventario turístico del Perú sitúa el lugar a unos 2.851 metros de altitud y describe dos sectores arquitectónicos. El sector A, el más cercano al poblado, reúne doce recintos sobre plataformas que también contienen el terreno. El sector B incluye tres edificios rectangulares, alargados y de dos niveles, dispuestos en paralelo, junto a andenes menores. La página municipal identifica las construcciones principales como estructuras que probablemente fueron qollqas o depósitos; es más preciso hablar de esa función probable que llamar granero a toda ruina de la montaña.