El Cementerio Presbítero Maestro, inaugurado entre 1805 y 1808 por orden del Virrey Fernando de Abascal, no sólo es el primer cementerio municipal de América Latina sino también uno de los más antiguos. Ubicado en las afueras de Lima, este lugar ha servido como lugar de descanso final de numerosos personajes históricos importantes del Perú.
Con el paso de los años, las familias aristocráticas transformaron el Maestro Presbítero en uno de los conjuntos de arte escultórico al aire libre más impresionantes del continente. Hoy, después de más de 200 años de historia, el cementerio alberga la colección de esculturas y estructuras funerarias europeas del siglo XIX más importante de América Latina, destacándose tanto por su calidad como por su cantidad.