The Tank Museum no es una galería abstracta de máquinas: su historia surgió de las personas y los vehículos de Bovington Camp, en Dorset. Una nota de noviembre de 1919 en el Tank Corps Journal ya titulaba «Tank Museum» a un pequeño recinto junto a la escuela de instrucción, donde se conservaban distintos vehículos, incluido Little Willie, un modelo experimental. En los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, la colección pasó poco a poco a unos cobertizos y se enriqueció con documentos y objetos. El propio museo advierte que no todas las historias populares sobre su inspiración inicial pueden demostrarse; por eso es más útil atender a los antecedentes documentados que a una leyenda de fundación simplificada.
Ese origen explica que el recinto siga vinculado tanto a las fuerzas armadas como a la historia pública. Lo que empezó como preservación de vehículos se convirtió en un relato amplio sobre la guerra acorazada y las tripulaciones que operaban las máquinas. El museo describe actualmente unos 300 vehículos blindados de distintos países, además de uniformes, medallas, fotografías, objetos personales y otros documentos. En vez de presentar el tanque como un logro aislado de ingeniería, las salas sitúan cada vehículo en los conflictos, los cambios tácticos y las experiencias humanas que marcaron su empleo.