Stonehenge suele reducirse a un círculo de piedras erguidas, pero el monumento se entiende mejor como un capítulo de un paisaje prehistórico mucho mayor en Salisbury Plain. Sus terraplenes, zonas funerarias, avenidas y monumentos cercanos registran actividad a lo largo de muchos siglos. Las piedras son la parte más visible de la historia, no una explicación completa. La visita gana interés si se reserva tiempo para el centro de visitantes, el trayecto a pie o en lanzadera por los campos y el contexto arqueológico que rodea el círculo.
English Heritage describe Stonehenge como el resultado de sucesivas fases de construcción y reorganización, no como una obra levantada de una sola vez. El primer gran recinto conocido, con un foso circular, terraplenes y entradas, data de alrededor del 3000 a. C. En su interior había 56 hoyos que hoy se conocen como Aubrey Holes; en esa zona y alrededor de ella se depositaron restos humanos incinerados. Las piedras erguidas llegaron después. Hacia el 2500 a. C., los constructores levantaron los grandes bloques de sarsen en forma de herradura y círculo exterior, y colocaron dentro piedras menores llamadas bluestones. Algunas procedían de las colinas Preseli, en el suroeste de Gales, a más de 240 kilómetros.