Li Muri es un pequeño yacimiento funerario prehistórico situado en el campo de Arzachena, en la región sarda de Gallura. El entorno abierto, entre colinas bajas, puede pasar inadvertido, pero las tumbas conservan una disposición poco común en la isla. El conjunto reúne cinco sepulturas: cuatro están delimitadas por círculos de piedras hincadas y la quinta es una pequeña tumba de galería. No es una ciudad monumental ni una gran necrópolis subterránea; Li Muri invita a leer un cementerio organizado con cuidado dentro de su paisaje.
Los cuatro círculos de piedra miden entre unos 5,3 y 8,5 metros de diámetro. Sus bloques delimitaban el espacio de un túmulo de tierra y pequeñas piedras que cubría una cista funeraria. Las cámaras se construyeron con losas de granito local. Los arqueólogos han planteado que las cistas, de tamaño reducido, pudieron albergar enterramientos individuales, pero los restos óseos conservados son escasos. La quinta tumba, posterior, es una estructura breve de corredor y cámara que reutilizó la zona de un círculo anterior y añadió otra etapa a la historia del lugar.