Scandola es uno de los paisajes costeros más llamativos de Córcega, pero no es un balneario ni un parque abierto para recorrer a pie. La reserva natural protege una península de roca volcánica y hábitats marinos próximos en la costa occidental de la isla. Sus acantilados rojizos, cuevas marinas, matorral mediterráneo y aguas claras forman un ecosistema sensible cuya protección determina la manera de acercarse. La reserva se creó en 1975 y la gestiona el Parque Natural Regional de Córcega. También forma parte del bien UNESCO del golfo de Porto, junto con el golfo de Girolata y las Calanches de Piana.
El paisaje de la reserva tiene interés geológico además de escénico. El parque regional explica que Scandola es la parte emergida de un antiguo complejo volcánico; la roca porfídica forma una península irregular y paredes costeras escarpadas. El viento, las olas y la erosión han tallado calas, entrantes y cuevas marinas. El contraste entre la roca roja, el Mediterráneo y la vegetación de maquis define la imagen del lugar, pero las formas no son solo un telón espectacular: crean un mosaico de hábitats por encima y por debajo del agua.