La carretera entre Porto y Piana no prepara al viajero poco a poco para el paisaje: lo lleva junto a una cornisa costera, con acantilados rojos esculpidos a un lado y el Mediterráneo abajo. Son las Calanche de Piana, un tramo espectacular de la costa occidental de Córcega donde la erosión ha modelado formas irregulares en la roca. La vista cambia en cada curva, pero la experiencia no se limita a atravesar la zona en automóvil: la oficina de turismo recomienda descubrirla también a pie y señala un sendero panorámico al que se llega desde la D81.
La Agencia de Turismo de Córcega describe las Calanche como acantilados de granito rojo entre Porto y Piana, que caen abruptamente hacia el mar y han sido desgastados hasta adquirir formas que recuerdan a una escultura. La denominación local que emplea la presentación oficial es «Calanche»; en textos turísticos en francés e inglés también se explica como las calanques de Piana. A pie se percibe mejor el efecto: la luz cambia el contraste entre la roca cálida, la vegetación más oscura y el azul del agua.