El Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl protege un paisaje de alta montaña al este de Ciudad de México, donde dos de los volcanes más conocidos del país dominan el horizonte. El área protegida no es solo un mirador de las cumbres: sus bosques, pastizales alpinos, cuencas y senderos forman parte de un sistema ecológico mayor. La historia oficial de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) indica que el parque fue decretado el 8 de noviembre de 1935, con objetivos de proteger las cuencas altas, el suelo, la vegetación forestal, la flora y la fauna. Un decreto de 1948 redujo después los límites originales a unas 39.820 hectáreas.
Las montañas también muestran el contraste más visible del parque. La Iztaccíhuatl puede ser destino de alpinistas con experiencia cuando las rutas y las condiciones lo permiten; el Popocatépetl, en cambio, es un volcán activo sujeto a reglas de seguridad específicas. La página de alpinismo de CONANP señala que desde 1994 están prohibidos los ascensos al Popocatépetl debido a su actividad eruptiva. Las restricciones pueden cambiar según el volcán, así que una carretera panorámica o una descripción antigua de senderismo nunca equivalen a permiso para acercarse al cráter. La mejor visita se desarrolla en áreas recreativas y rutas autorizadas que estén abiertas conforme a las indicaciones vigentes.