Cacaxtla se alza sobre una elevación natural transformada en una plataforma monumental, cerca de San Miguel del Milagro, en Tlaxcala. Los edificios de la Gran Plataforma no formaban simplemente una pirámide con un templo encima: el conjunto incluía habitaciones, patios y espacios abiertos, construidos en varias etapas. El INAH describe muros inclinados levantados con materiales como tepetate y adobe, recubiertos de estuco y decorados con murales. La cubierta que hoy protege las pinturas es una infraestructura moderna de conservación, no parte del paisaje antiguo.
El asentamiento tuvo su auge durante el Epiclásico, aproximadamente entre 650 y 950 d. C. La guía del INAH advierte que la identidad de sus habitantes no se conoce con certeza. Relatos populares anteriores suelen llamarlos olmeca-xicalancas, pero la evidencia arqueológica y la presentación institucional actual son más cautelosas que una etiqueta étnica única. La ubicación de Cacaxtla entre regiones del centro de México y su arte monumental apuntan a un centro político poderoso; no resuelven por sí solos quién lo gobernó ni cómo cambiaron sus alianzas.