Tel Hazor reúne una acrópolis alta y una enorme ciudad baja que formaron uno de los mayores centros urbanos del Levante meridional en el segundo milenio a. C. Controló rutas entre Egipto, Siria, Mesopotamia y la costa. Palacios, templos, puertas, viviendas y un profundo sistema de agua revelan ciclos de poder, destrucción y reconstrucción.
Hazor aparece en fuentes egipcias y mesopotámicas, incluidos los archivos de Mari. Una gran destrucción acabó con la ciudad del Bronce tardío hacia el siglo XIII a. C.; su autoría sigue debatida. En la Edad del Hierro surgieron fortificaciones y arquitectura administrativa vinculadas con los reinos de Israel. Los textos bíblicos son fuentes históricas importantes, pero la cronología debe contrastarse mediante excavación.