Cada otoño, millones de mariposas monarca llegan a las montañas del centro de México tras una travesía que comienza en áreas de reproducción de América del Norte. Sus agrupaciones invernales se concentran en bosques frescos de oyamel, en la frontera entre Michoacán y el Estado de México. La Reserva de la Biosfera protege hábitats esenciales, pero no es un único parque para visitantes: es un territorio protegido extenso, con un bien UNESCO de menor superficie y un número limitado de santuarios abiertos por temporada.
La CONANP describe la Reserva de la Biosfera como un área de 56.259 hectáreas entre Michoacán y el Estado de México, mientras que el bien inscrito por la UNESCO comprende unas 13.552 hectáreas de zonas núcleo separadas en tres polígonos. Las cifras corresponden a límites distintos y no deben confundirse. La reserva incluye varios municipios y la inscripción mundial protege sitios importantes de hibernación, no todos los bosques donde puede aparecer la especie. Que el mapa ubique este sitio en Michoacán sirve para orientarse, pero no representa toda la geografía de la reserva.