El Área de Conservación Guanacaste, en el noroeste de Costa Rica, no es un parque con una sola puerta, sino una red de áreas protegidas contiguas. Reúne aproximadamente 147.000 hectáreas terrestres y marinas, desde la costa del Pacífico hasta las cumbres volcánicas y las tierras bajas húmedas de la vertiente caribeña. Fue inscrita como Patrimonio Mundial en 1999 y ampliada en 2004 con el sector Santa Elena.
En unos cien kilómetros se conectan playas, estuarios, manglares, bosque seco tropical, sabanas, bosque húmedo, bosque nuboso y robledales. Esa continuidad permite migraciones altitudinales, intercambio genético y recuperación natural. El bosque seco es especialmente valioso porque gran parte de este ecosistema fue fragmentado en otras regiones de Centroamérica.