El templo de Segesta se alza sobre una colina del noroeste de Sicilia, cerca de Calatafimi-Segesta. Aunque adopta el orden dórico griego, perteneció a Segesta, una de las principales ciudades de los élimos, pueblo de la Sicilia occidental que mantuvo intensas relaciones políticas y culturales con griegos, cartagineses y otras comunidades mediterráneas.
El edificio fue levantado hacia finales del siglo V a. C. y conserva una columnata exterior de seis por catorce columnas. Carece de la cella interior terminada y de cubierta, y las columnas permanecen sin estrías; estas señales han alimentado el debate sobre si quedó inconcluso y cómo habría funcionado. Su posición aislada y su excepcional conservación permiten leer con claridad la geometría de un templo dórico.