Cerca de Piazza Armerina, en el centro de Sicilia, la Villa Romana del Casale convierte una propiedad rural romana en un recorrido contado con imágenes. El Ministerio de Cultura italiano fecha la villa conservada entre 310 y 340 d. C., levantada sobre un asentamiento anterior del siglo II. Sus más de 60 habitaciones se distribuyen en cuatro niveles que siguen la pendiente. Cuarenta y dos conservan pavimentos de mosaico, unos 3.500 metros cuadrados en total: la decoración forma parte de la arquitectura, no es un simple adorno.
El trazado se descubre por secuencias. Una entrada monumental conduce a un patio junto al complejo termal; después, el peristilo principal organiza las habitaciones alrededor de una fuente central. Un patio oval y un comedor con escenas mitológicas forman otro conjunto, mientras el largo corredor llamado de la Gran Cacería enlaza el peristilo con una amplia sala de recepción. El paso de un ambiente a otro permite entender que se trataba de una residencia planificada, no de una acumulación casual de habitaciones decoradas.