En las colinas próximas a Aidone, Morgantina conserva calles, casas, santuarios, talleres y una de las ágoras antiguas más impresionantes de Sicilia. Las ruinas muestran la interacción entre comunidades sículas indígenas y pobladores griegos, no una simple sustitución cultural. Desde el centro público, las vistas sobre el fértil interior siciliano ayudan a entender la riqueza agrícola y el valor estratégico de la ciudad.
Un asentamiento temprano ocupó la colina de Cittadella; en el siglo V a. C. se desarrolló una nueva ciudad en la meseta de Serra Orlando. Morgantina floreció después bajo el reino helenístico de Siracusa. Roma la tomó durante la segunda guerra púnica, en 211 a. C., y la asignó a mercenarios hispanos. La ocupación continuó, aunque cambiaron su poder político y económico.