La medina de Fez no es una atracción única que pueda recorrerse siguiendo un circuito señalizado. Sus callejuelas entrelazadas forman una ciudad histórica activa, donde conviven viviendas, talleres, mezquitas, escuelas, mercados y pequeñas plazas. Para una primera visita, la pregunta más útil no es cuántos monumentos se pueden marcar en una lista, sino cómo avanzar sin perder el hilo de la geografía, la historia y la vida cotidiana del lugar.
La Unesco sitúa los orígenes de Fez en el siglo IX. El asentamiento inicial creció en dos barrios fortificados a ambos lados del río Fez, vinculados a comunidades procedentes de al-Ándalus y Kairuán. En el siglo XI, los almorávides reunieron la ciudad dentro de una sola muralla; bajo los almohades, Fez el Bali alcanzó aproximadamente su extensión actual. Los meriníes fundaron Fez el Jedid al oeste en 1276, con un nuevo centro político y residencial.