La Basílica de Santa Maria Assunta de Aquileia se alza donde confluyen la historia urbana romana y la expansión del cristianismo primitivo. Su enorme pavimento de mosaicos del siglo IV es la atracción inmediata, pero el complejo conserva también capas de reconstrucción, culto y arqueología que llegan hasta la Edad Media. Junto con la ciudad romana circundante, la Basílica Patriarcal fue inscrita por la UNESCO en 1998.
Aquileia fue fundada como colonia romana en 181 a. C. y se convirtió en una de las ciudades más grandes y ricas del primer imperio, enlazando el comercio mediterráneo con Europa Central. Los hunos de Atila la saquearon en 452, aunque buena parte de la ciudad antigua permanece sin excavar bajo campos y el asentamiento moderno. La posición de la basílica dentro de esta reserva arqueológica conecta el arte cristiano con las calles, instalaciones portuarias y viviendas del centro romano.