Venecia no es solo una colección de obras maestras, sino un sistema urbano construido en negociación constante con el agua. La propiedad «Venecia y su laguna», inscrita por la UNESCO en 1987, incluye la ciudad histórica y el espacio lagunar. El asentamiento se desarrolló desde el siglo V sobre 118 islas y en el siglo X ya era una potencia marítima. Canales, barrios e ingeniería hidráulica hicieron posible una ciudad densa sobre terreno inestable.
San Marcos, el Palacio Ducal y el Gran Canal son esenciales, pero el valor patrimonial también reside en casas, talleres, iglesias, campi e islas habitadas. Venecia conectó Europa latina con los mundos bizantino e islámico, mientras Bellini, Giorgione, Tiziano, Tintoretto y Veronese transformaron el uso europeo del color y la luz.