Venecia no es solo un conjunto de palacios junto a canales. La ciudad y su laguna forman un único bien del Patrimonio Mundial, un asentamiento modelado por el agua, los bancos de arena, las islas y siglos de intervención humana. La Unesco describe una laguna de más de 70.000 hectáreas y una ciudad fundada sobre 118 pequeñas islas. La vista que atrae a los viajeros también cuenta una historia de ingeniería y adaptación: edificios, vías de agua y humedales pertenecen al mismo paisaje.
Según la Unesco, desde el siglo V la población buscó refugio en islas arenosas como Torcello, Jesolo y Malamocco; aquellos asentamientos temporales se volvieron permanentes. En el siglo X, Venecia ya era una potencia marítima. Los canales que hoy parecen eternos se desarrollaron dentro de un sistema urbano singular, y las vías de agua y canales menores funcionaron como arterias de la ciudad. La laguna no era un telón vacío, sino el entorno en el que se formaron la economía y el trazado venecianos.