Björkö es una isla del lago Mälaren, a unos 30 kilómetros al oeste de Estocolmo. Su nombre se traduce a veces como “isla de los abedules”, pero para el viajero su importancia principal es que alberga Birka, uno de los yacimientos vikingos más conocidos de Suecia. La isla no es una ciudad vikinga reconstruida. Los restos arqueológicos se encuentran dentro de un paisaje habitado, y los senderos de Birka atraviesan campos, orillas y suaves relieves cubiertos de hierba, no una trama urbana moderna.
La Unesco describe Birka como un importante centro comercial entre aproximadamente los años 750 y 980, situado donde convergían vías fluviales relevantes. Junto con Hovgården, la residencia real de la vecina isla de Adelsö, ilustra las redes de intercambio de la Europa vikinga. La inscripción comprende un conjunto conectado en dos islas: el asentamiento y puerto de Birka en Björkö, y el paisaje regio de Hovgården. Por eso, la visita a Björkö es una parte de una historia patrimonial más amplia, no todo el bien inscrito.