Castle Cornet se alza en la entrada del puerto de St Peter Port y, desde hace unos ocho siglos, forma parte de la historia marítima de Guernsey. La guía turística oficial de la isla lo describe como una antigua isla mareal, separada de la ciudad por el agua y hoy conectada con el espigón portuario. Su ubicación no es secundaria: la fortaleza mira al mar y al puerto que ayudó a proteger.
Su larga historia se comprende mejor como una sucesión de funciones cambiantes que como una fortaleza intacta. El castillo sirvió como posición defensiva y más adelante formó parte de la vida militar y gubernamental de la isla. La autoridad turística local indica que permaneció separada de St Peter Port por las mareas hasta finales del siglo XIX. Esa antigua condición insular explica por qué el acceso y la conexión con el rompeolas son hoy centrales para la visita, y por qué las obras del puente pueden determinar temporalmente si el público puede entrar.