El castillo de Bojnice se alza sobre un montículo de travertino en el centro de Bojnice, una pequeña localidad balnearia cercana a Prievidza, en el oeste de Eslovaquia. Sus tejados empinados, torres y muros claros parecen escenográficos, pero el lugar es más que un fondo pintoresco: alberga un museo del Museo Nacional Eslovaco y conserva una larga historia de reformas y cambios de propietarios. El museo lo considera uno de los monumentos más antiguos e importantes del país. La visita enlaza salas, patios y una cueva natural bajo el castillo.
La primera referencia escrita se remonta a 1113, en un documento relacionado con la abadía de Zobor. El castillo comenzó como una fortaleza de madera en un antiguo recinto fortificado; durante el siglo XIII, la familia Poznań lo reconstruyó en piedra. Su posición elevada era práctica y también imponente: dominaba el paisaje circundante. El conjunto actual no debe entenderse como un diseño medieval intacto, sino como una sucesión de adaptaciones militares, residenciales y representativas realizadas por distintas generaciones.