Desde la colina del castillo, la basílica de Esztergom domina el perfil de esta ciudad del norte de Hungría. Su nombre completo está dedicado a la Asunción de la Virgen María y a san Adalberto, aunque la mayoría de los visitantes la conoce simplemente como basílica de Esztergom. Es también una catedral en funcionamiento y un lugar de culto; por eso, una visita debe convivir con las misas y la vida religiosa, además de la arquitectura. La inscripción oficial de la fachada la presenta como «cabeza, madre y maestra» de las iglesias de Hungría.
La historia eclesiástica de la colina es anterior al edificio actual. La cronología de la propia basílica sitúa en 1001 la fundación de la archidiócesis de Esztergom y alrededor de 1010 la consagración de una antigua catedral dedicada a san Adalberto. Aquel templo medieval fue reconstruido tras un incendio a fines del siglo XII, ampliado en siglos posteriores y consagrado de nuevo en 1453. La basílica actual no es, por tanto, un edificio intacto de la época de los primeros reyes húngaros, sino un lugar transformado repetidamente por la historia política y religiosa.