En el extremo norte de Hungría, una pared clara de piedra caliza se alza junto a la localidad de Aggtelek. La abertura conduce a la cueva de Baradla, la parte húngara de un extenso sistema subterráneo que continúa al otro lado de la frontera, en la cueva de Domica, Eslovaquia. Este acceso ofrece una primera aproximación al karst de Aggtelek y permite conocer una parte del paisaje sin recorrer la totalidad de la red.
Conviene distinguir el sistema completo del tramo turístico: Baradla-Domica supera los 25 kilómetros entre ambos países, pero los visitantes avanzan por rutas administradas y de distinta longitud. El parque nacional describe el recorrido corto de Aggtelek como una visita guiada de aproximadamente un kilómetro y una hora. Su duración facilita la visita, mientras que sus salas amplias permiten apreciar formaciones minerales y señales de la acción persistente del agua.