Christiansfeld es una pequeña ciudad del sur de Jutlandia donde una idea del siglo XVIII sigue siendo visible en el trazado urbano: una comunidad organizada en torno a un plan religioso y cívico compartido. Fundada en 1773 por la Iglesia morava, la población se diseñó alrededor de una plaza central en lugar de crecer sin orden. El tamaño invita a recorrerla sin prisa: observar la relación entre calles, iglesia, edificios comunales y viviendas, y luego entrar en la Casa de las Hermanas para conocer cómo ese diseño se vinculaba con la vida cotidiana. La UNESCO inscribió Christiansfeld en 2015 como ejemplo excepcional de asentamiento moravo planificado.
La congregación morava que fundó Christiansfeld pertenecía a una tradición protestante cuyo centro se encontraba en Herrnhut, en la actual Sajonia. Dinamarca era entonces un reino luterano, y Christiansfeld surgió como una comunidad religiosa diferenciada con autorización real. Su fundación en 1773 dio origen a una población organizada de manera deliberada, no a un conjunto de casas que creció espontáneamente junto a una iglesia. La forma urbana expresaba principios de vida comunitaria y orden. Christiansfeld continúa habitada: no es un escenario histórico abandonado, sino un lugar donde residentes y una congregación activa viven y practican su fe entre edificios patrimoniales.