Desde una colina de Nørresundby, al norte de Aalborg, Lindholm Høje mira hacia el Limfjord, en un punto donde el agua se estrecha. El paisaje forma parte de la historia: el fiordo era una ruta natural por el norte de Jutlandia y, desde esta altura, se domina un territorio atravesado y habitado durante generaciones. Los contornos de piedra que hoy se ven no son esculturas decorativas ni barcos en miniatura. Señalan tumbas y convierten la ladera en un espacio funerario organizado con cuidado.
Nordjyske Museer sitúa el uso del cementerio aproximadamente entre los años 400 y 1000 d. C., entre la Edad del Hierro tardía y la época vikinga. Su explicación en danés registra hasta 700 tumbas de cremación y 41 inhumaciones. En la mayoría de las cremaciones, el cuerpo se quemó en el lugar del entierro y luego se dispusieron piedras alrededor de la tumba. La página de visita en inglés habla de unas 700 cremaciones; los totales varían según los tipos de sepultura incluidos. La evidencia muestra un cementerio utilizado durante siglos, no un único episodio vikingo.