En la llanura de Konya, Çatalhöyük no es un horizonte de monumentos aislados. Es un conjunto de dos montículos formados por ocupaciones sucesivas, bajo cuya superficie permanecen casas y espacios de vida compartida. La UNESCO describe un bien de 37 hectáreas, con un montículo oriental y otro occidental. El oriental conserva 18 niveles de ocupación neolítica fechados entre aproximadamente 7400 y 6200 a. C.; el occidental registra una etapa calcolítica posterior, entre 6200 y 5200 a. C.
Su rasgo más memorable es la trama compacta. Las casas se construían muy juntas, adosadas unas a otras, sin una red convencional de calles. La circulación se hacía por los techos y muchas viviendas se alcanzaban desde aberturas superiores mediante escaleras. El techo no era solo una cubierta: formaba parte de la circulación del asentamiento. En las zonas excavadas, este patrón ayuda a imaginar un vecindario que crecía añadiendo viviendas, en lugar de abrir primero avenidas anchas.