El Centro Histórico de Trujillo no es un decorado colonial cerrado. Forma parte de una ciudad activa del norte peruano, donde oficinas públicas, iglesias, museos, viviendas y comercios se encuentran alrededor de la Plaza de Armas. La plaza es el mejor punto para orientarse en una primera caminata: el espacio abierto da paso a calles con fachadas históricas, mientras la catedral y los edificios municipales ayudan a entender cómo el poder público y la vida religiosa dieron forma al núcleo urbano.
El inventario del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo calcula el área monumental en aproximadamente 133,5 hectáreas. La cifra permite comprender que el centro histórico es más que una plaza o unas cuantas casonas destacadas. Sus calles conservan un entorno urbano amplio, con manzanas y espacios públicos donde la arquitectura virreinal y republicana convive con la vida contemporánea. Para el visitante es importante distinguir entre un recorrido compacto por los hitos y el área protegida, mucho más extensa.