Huaca del Sol se alza en el valle bajo del Moche, cerca de Trujillo, en la costa norte del Perú. Su nombre es familiar para quienes recorren la Ruta Moche, pero el monumento suele aparecer integrado en el conjunto arqueológico Huacas de Moche o Huacas del Sol y de la Luna. Ese nombre amplio describe un paisaje arqueológico, no dos visitas intercambiables. El gran montículo de adobe, la vecina Huaca de la Luna y el asentamiento situado entre ambas formaron parte de un mismo centro moche, con edificios de funciones distintas.
El inventario turístico del Perú sitúa el desarrollo de la cultura moche en la costa norte entre los siglos I y VII d. C. y señala ocupaciones anteriores de las culturas Salinar y Gallinazo bajo el complejo. Identifica a Huaca del Sol como centro político-administrativo, mientras que Huaca de la Luna cumplió una función ceremonial. Entre ambos templos se extendía una zona urbana con viviendas, callejones, corredores, plazas y canales de agua. La diferencia importa: no se trataba solo de dos pirámides aisladas, sino de una ciudad organizada alrededor de arquitectura monumental, circulación y aprovechamiento de un valle fértil.