En el corazón de Bolonia, donde la antigua Via Emilia ingresaba a la ciudad, se alzan las célebres Due Torri: la Asinelli y la Garisenda. Ambas inclinadas, ambas legendarias, ambas esenciales para entender la identidad de esta ciudad del norte de Italia. Construidas entre 1109 y 1119 por las familias que llevan su nombre, surgieron en una época en que levantar torres era demostrar poder, riqueza y capacidad militar.
La Asinelli, la más alta, alcanza los 97,2 metros y ofrece una vista incomparable tras ascender sus 498 escalones. La Garisenda, mucho más inclinada y reducida a 48 metros, fue recortada en el siglo XIV por riesgo de colapso debido a la inestabilidad del terreno. En conjunto, ambas han desafiado incendios, rayos, conflictos políticos y los cambios de una ciudad que nunca dejó de expandirse alrededor de ellas.