En Zollverein, lo primero que impresiona es la escala: castilletes de acero, naves de ladrillo y la geometría alargada de la antigua coquería ocupan un paisaje industrial al norte de Essen. No era una mina pintoresca aislada, sino un complejo concebido para extraer, procesar y transportar carbón. La actividad minera terminó, pero el recinto no quedó congelado como una ruina. Hoy, museos, exposiciones, recorridos guiados y empresas ocupan edificios históricos, mientras los caminos públicos permiten observar las instalaciones desde fuera. Su historia reúne dos transformaciones: la industria que reordenó la región del Ruhr y la decisión posterior de conservar sus infraestructuras como espacio cultural y ciudadano.
La historia de Zollverein comenzó en 1847, cuando el pionero industrial Franz Haniel mandó excavar el primer pozo al norte de Essen. La extracción de carbón empezó en 1851: la fundación del sitio registra 13.000 toneladas durante el primer año y un millón en 1890. Con la expansión de la mina aparecieron nuevos pozos. Entre 1851 y el cierre de 1986, Zollverein produjo alrededor de 240 millones de toneladas de carbón. En su etapa de mayor actividad, hasta 8.000 mineros trabajaban por turnos sobre y bajo tierra. La operación estaba vinculada a los hogares, servicios y barrios que crecieron a su alrededor.