Los dos palacios de Brühl cuentan una historia de poder y ocio a través de la arquitectura, no de una sola fachada monumental. Augustusburg fue la residencia de verano de Clemens August de Baviera, príncipe elector y arzobispo de Colonia; Falkenlust, a un paseo por el parque, se construyó para practicar cetrería y disfrutar de un retiro campestre. Junto con sus jardines, ambos forman un bien del Patrimonio Mundial de la UNESCO, inscrito en 1984. La visita cobra especial interés cuando se entienden como partes complementarias de un mismo universo cortesano: una residencia ceremonial para recibir y gobernar, y otra más pequeña pensada en torno a una afición personal.
Clemens August inició el desarrollo de Augustusburg en 1725 sobre los cimientos de un castillo medieval rodeado de agua. La historia oficial del palacio señala que el arquitecto westfaliano Johann Conrad Schlaun comenzó las obras y que François de Cuvilliés el Viejo dio al edificio su forma básica a partir de 1728. El proyecto continuó hasta 1768, siete años después de la muerte de Clemens August, ocurrida en 1761. La larga cronología importa: Augustusburg no surgió de golpe como un palacio de fantasía, sino que fue una obra sucesiva, definida por varios arquitectos y por las necesidades de un príncipe eclesiástico poderoso.