Corta Atalaya es una enorme excavación a cielo abierto en Minas de Riotinto, Huelva, Andalucía. Sus paredes escalonadas y su contorno alargado, casi elíptico, permiten leer el lugar desde un mirador: no es un cráter natural, sino un relieve creado por generaciones de explotación industrial. Un expediente patrimonial de la Junta de Andalucía documenta el inicio de los trabajos a cielo abierto en 1907 y registra un eje mayor de unos 1.234 metros, otro menor de 954 metros y una profundidad de 335 metros. Son mediciones de la excavación histórica recogidas en ese documento, no un levantamiento actual ni una garantía de que toda la corta sea accesible al público.
El enclave pertenece a la cuenca minera mucho más extensa de Riotinto-Nerva, cuyos minerales y técnicas cambiantes moldearon el territorio durante milenios. La descripción patrimonial de la Junta señala pruebas arqueológicas de minería en la región desde hace unos cinco mil años, actividad romana y posterior desarrollo industrial a gran escala. Esa cronología corresponde a la cuenca, no significa que la corta moderna haya estado explotándose de manera continua durante cinco mil años. La diferencia es importante: el visitante contempla un elemento espectacular dentro de un paisaje cultural estratificado, que también incluye ferrocarriles, instalaciones de tratamiento, barrios obreros y restos arqueológicos.