La Praça do Giraldo es más que la plaza principal de Évora: funciona como un gran salón urbano donde confluyen los recorridos cotidianos, la actividad comercial y una historia extensa. Las fachadas con soportales delimitan el espacio abierto, mientras que la iglesia de Santo Antão y la fuente de mármol definen sus referencias más reconocibles. Desde aquí, las calles del casco antiguo se ramifican por el centro histórico, de modo que la plaza resulta un buen punto para orientarse al comenzar el paseo.
El pasado de Évora es especialmente visible en torno a este espacio público. La Unesco describe una ciudad formada durante más de veinte siglos, desde la ocupación romana hasta las épocas medieval y real. El centro histórico ingresó en la Lista del Patrimonio Mundial en 1986. La Praça do Giraldo se encuentra dentro de ese paisaje urbano protegido, pero no debe confundirse con un monumento aislado: su importancia reside en la relación entre edificios, calles, vida pública y sucesivas reformas.