En el Arenal sevillano, cerca del Guadalquivir, la Real Maestranza es mucho más que el escenario de la temporada taurina de la ciudad. Su ruedo de apariencia ovalada, el palco real revestido de azulejos y las galerías cubiertas reflejan una obra que se prolongó durante generaciones. La construcción comenzó en el siglo XVIII y el cerramiento completo no terminó hasta 1881; hoy el conjunto alberga un museo y un recorrido para visitantes por algunas zonas de la plaza. Se puede conocer fuera de una corrida, aunque la experiencia depende de los eventos programados y de una tradición que sigue siendo importante y controvertida.
La Real Maestranza de Caballería es una institución histórica sevillana vinculada a la práctica ecuestre. En 1730 recibió privilegios reales, y su interés por los actos públicos y ecuestres dio origen al proyecto de la plaza en el Arenal. La historia publicada por la propietaria sitúa a mediados del siglo XVIII el inicio de las obras del edificio permanente, después de que en el lugar funcionaran recintos provisionales de madera. No fue una obra continua: las fases avanzaron, se detuvieron y volvieron a empezar según las dificultades económicas, las prohibiciones reales y las características del terreno.