En el centro de Varaždinske Toplice, el parque arqueológico de Aquae Iasae conserva el corazón público de un asentamiento termal romano. Su rasgo decisivo no es solo la mampostería: el manantial aún brota en el área de la antigua piscina. Las autoridades locales lo protegen como bien cultural cuya combinación de arqueología y actividad hidrotermal une directamente la ciudad romana con el balneario croata actual.
El asentamiento tomó su nombre de los Iasi, comunidad vinculada a la región antes del dominio romano. Documentos municipales sitúan su principal desarrollo entre los siglos I y IV. Los edificios públicos ocupaban la terraza superior, las viviendas descendían por la ladera y talleres y comercio se extendían más abajo. Así se entiende por qué foro y santuario termal dominan lo visible.