La fortaleza de Petrovaradin se alza en la orilla derecha del Danubio, frente al centro de Novi Sad. Su posición sobre la roca de Petrovaradin hizo de este lugar un punto estratégico de cruce mucho antes de que tomara forma la fortificación actual. El gran conjunto fue construido para la monarquía de los Habsburgo entre 1692 y 1780; sus defensas escalonadas siguieron la pendiente en vez de imponer una única geometría al terreno. Hoy, la fortaleza alta, la baja y el Hornwerk forman un amplio distrito histórico, no un solo edificio museístico.
La elección del emplazamiento respondía a una frontera cambiante entre los poderes habsbúrgico y otomano. Tras la conquista otomana de Petrovaradin en 1526 y el posterior avance de los Habsburgo, los estrategas militares buscaron una defensa fronteriza más sólida. Las obras comenzaron después de que los Habsburgo recuperaran el control en 1691; la primera piedra se colocó el 18 de octubre de 1692. La construcción se prolongó durante décadas y atravesó los mandatos de distintos gobernantes e ingenieros. Los anillos defensivos, las puertas y los pasajes subterráneos se añadieron y perfeccionaron a medida que cambiaban las necesidades estratégicas.