El Fuerte de Galle ocupa un promontorio rocoso en la costa suroccidental de Sri Lanka, donde el puerto y el océano Índico dieron importancia estratégica a la ciudad. Los portugueses fundaron aquí un asentamiento fortificado en el siglo XVI; bajo el dominio neerlandés del XVIII alcanzó la forma que define buena parte del conjunto actual. La Unesco inscribió la Ciudad Vieja de Galle y sus fortificaciones en 1988 y describió una ciudad amurallada nacida de la expansión europea y de tradiciones surasiáticas.
La denominación de Fuerte Neerlandés puede ocultar esa historia más larga. Las administraciones portuguesa, neerlandesa y, después, británica dejaron distintas capas, pero el fuerte no es un puesto europeo conservado sin cambios. La Unesco subraya que las ideas de planificación y defensa importadas se adaptaron a la geología, el clima, los materiales y los oficios locales. El resultado es una ciudad portuaria surasiática con una trama urbana de origen europeo transformada por quienes vivieron y trabajaron allí.