Dambulla no es una sola cámara esculpida, sino un monasterio budista activo cuyos cinco santuarios rupestres ocupan un gran afloramiento rocoso en la Provincia Central de Sri Lanka. Los peregrinos llegan desde hace más de dos milenios y el culto continúa junto con las tareas de conservación y las visitas turísticas. La Unesco inscribió el Templo Rupestre de Rangiri Dambulla en 1991, por su arte y su prolongada vida religiosa.
Las cuevas se encuentran sobre la llanura y se alcanzan por una subida que hace perceptible el paso de la ciudad al espacio sagrado. La altura forma parte de la visita, pero la importancia del lugar no reside solo en las vistas: importa cómo las cavernas naturales fueron adaptadas para crear una secuencia ordenada de interiores rituales. Los cinco santuarios se relacionan entre sí, aunque cada uno tiene escala, imágenes y ambiente propios.