Kandy no es solo un destino para visitar un templo. La Ciudad Sagrada, inscrita por la Unesco, ocupa el sector oriental de la urbe moderna y conserva el entorno de Senkadagalapura, última capital de los reyes cingaleses de Sri Lanka. La Unesco señala que el patrocinio real sostuvo la cultura cingalesa hasta la ocupación británica de 1815. En el centro de su identidad religiosa e histórica se encuentra Sri Dalada Maligawa, conocido como el Templo de la Reliquia del Diente Sagrado, lugar de peregrinación budista cuya importancia va más allá de su arquitectura.
La reliquia del diente se ha vinculado tanto con la autoridad política como con la devoción. El Fondo Central Cultural de Sri Lanka explica que acompañó a sucesivas capitales reales y llegó a Kandy en 1595. Su presencia relacionó la ciudad, la práctica budista y la legitimidad de la monarquía kandiana. La historia se entiende mejor como una conexión entre un objeto sagrado, una corte y un paisaje: el templo no era un santuario aislado en las afueras, sino parte del complejo real y de la vida ceremonial de la capital.