Cerca de Oxkutzcab, en el sur de Yucatán, Loltún es un conjunto de cavernas de piedra caliza cuyo registro arqueológico va mucho más allá de la imagen habitual de un sitio ceremonial maya. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) sitúa las primeras evidencias hacia 9000 a. C. y describe las grutas como la secuencia cronológica más amplia documentada hasta ahora en el norte de la península. Los restos muestran relaciones cambiantes con el entorno: campamentos tempranos, habitación en etapas posteriores y actividades vinculadas al agua, la arcilla, la veneración y las ofrendas.
Una cronología tan extensa no significa ocupación ininterrumpida ni una sola cultura homogénea. La explicación del INAH menciona materiales asociados con caza y recolección, indicios de domesticación de plantas y animales y, más tarde, arquitectura y escultura. Desde el periodo Clásico, las cuevas dejaron de usarse como vivienda; el instituto afirma que el abastecimiento de agua es el uso posterior del que existe certeza. Su interés reside justamente en mostrar transformaciones, no un pasado inmóvil.