La antigua Isthmia se encuentra en el estrecho puente de tierra que conecta el Peloponeso con Grecia central, un corredor estratégico entre Corinto y el golfo Sarónico. Su posición convirtió el santuario de Poseidón en algo más que un lugar de culto local. Por este paisaje pasaban personas, ejércitos y comerciantes que se desplazaban entre regiones; allí se celebraban además los Juegos Ístmicos, uno de los grandes festivales panhelénicos de la Antigüedad. Hoy, el yacimiento y su pequeño museo permiten acercarse a esa historia mediante restos visibles y objetos excavados, no a través de un monumento reconstruido en su totalidad.
El santuario estaba dedicado a Poseidón, dios del mar y divinidad protectora del istmo. La investigación arqueológica ha identificado prácticas religiosas en el lugar al menos desde el siglo VII a. C. La serie de publicaciones de la Escuela Americana de Estudios Clásicos de Atenas describe un templo dórico construido hacia 465 a. C. y reconstruido tras un incendio aproximadamente 75 años más tarde. Esa secuencia forma parte de una historia más amplia de cambios, no de un único templo estable. Los restos muestran fragmentos de arquitectura y culto, mientras que el museo ayuda a entender materiales que ya no están en su emplazamiento original.