Los jardines de Hevsel ocupan el terreno fértil que se extiende entre la ciudad histórica de Diyarbakır y el río Tigris. Desde la meseta, el contraste es notable: las murallas de basalto y las calles densas dan paso a un amplio valle cultivado junto al río. No es un parque formal diseñado para turistas. Es un paisaje productivo cuya relación con la ciudad, el agua y el abastecimiento alimentario forma parte del patrimonio reconocido por la UNESCO.
El nombre oficial del bien es Paisaje Cultural de la Fortaleza de Diyarbakır y los Jardines de Hevsel. La UNESCO lo inscribió en 2015 y reconoció el vínculo entre la ciudad fortificada y el valle, en vez de tratarlos como atractivos independientes. El área protegida abarca 521,23 hectáreas y su zona de amortiguamiento, 131,72. Su ubicación sobre una escarpa de la cuenca alta del Tigris ayuda a comprender por qué las murallas, los jardines, las fuentes de agua y las vistas del río forman una sola historia.