El monte Nemrut se eleva sobre el sureste de Turquía y sirve de escenario a uno de los monumentos reales más ambiciosos del periodo helenístico. Antíoco I de Comagene, que gobernó entre 69 y 34 a. C., creó en la cumbre un hierothesion: tumba sagrada y morada de los dioses. El sitio arqueológico ingresó en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco en 1987 por su valor artístico y como testimonio del reino de Comagene.
La pieza central es un túmulo de fragmentos de piedra, de unos 50 metros de altura y 145 de diámetro, rodeado por terrazas al este, oeste y norte. En ellas se erguían grupos ordenados de figuras colosales; sus cabezas descansan hoy a los pies de los cuerpos tras siglos de exposición y daños. Relieves, inscripciones y altares forman parte de un paisaje ritual diseñado, no son adornos dispersos alrededor de un mirador.