La llanura de Stari Grad no es un parque arqueológico cercado con una única entrada: es un paisaje cultivado en el centro de la isla de Hvar, en Croacia. Su trazado de campos se remonta a los colonos griegos procedentes de Paros que fundaron la ciudad de Faros en el siglo IV a. C. La Unesco la describe como un ejemplo excepcional de sistema agrícola antiguo cuya organización todavía se reconoce tras más de dos milenios. La vid y el olivo continúan definiendo el terreno, mientras que los caminos, los muros de piedra seca y los pequeños refugios llamados trims conservan huellas de antiguas prácticas agrícolas.
El bien inscrito por la Unesco ocupa 1.376,53 hectáreas y cuenta con una zona de amortiguamiento mucho mayor; fue incluido en la Lista del Patrimonio Mundial en 2008. Su importancia no reside en una ruina monumental aislada, sino en la relación entre parcelas, caminos, gestión del agua y cultivo continuado. Los colonos griegos dividieron la llanura fértil en parcelas regulares, dentro de un sistema denominado chora. La organización delimitaba y ordenaba el aprovechamiento de la tierra, y ofreció a las comunidades posteriores una estructura que podían mantener y adaptar.