El núcleo histórico de Dubrovnik concentra siglos de historia mediterránea dentro de un formidable circuito amurallado. Conocida como Ragusa, la ciudad fue una potencia marítima desde el siglo XIII y protegió su autonomía mediante comercio, diplomacia y una administración cívica sofisticada. La UNESCO la inscribió en 1979; ampliaciones posteriores incorporaron lugares relacionados como Pile, Lovrijenac, Lazareti, obras portuarias y Lokrum.
Stradun es el eje principal, pero las callejuelas que ascienden desde él explican mejor la ciudad. El Palacio del Rector representa un gobierno diseñado para limitar el poder individual. Franciscanos y dominicos conservan historias religiosas, artísticas y académicas; las fuentes de Onofrio recuerdan el acueducto del siglo XV, y el puerto revela la unión entre murallas y comercio.