El museo presenta objetos, ambiente e ideas de una de las principales ciudades epiclásicas del centro de México. Abierto en 1996, sus seis salas exhiben escultura, cerámica, herramientas y ofrendas excavadas. Verlo antes de las ruinas transforma plazas y pirámides en evidencias de intercambio, ritual, astronomía y competencia política.
Xochicalco floreció sobre todo entre 650 y 900, tras el declive de Teotihuacán. Terrazas, murallas, calzadas y accesos controlados indican defensa. La ciudad combinó imágenes y bienes del centro, costa del Golfo, Oaxaca y regiones mayas sin pertenecer por completo a una sola tradición.