El Nekromanteion del Aqueronte ocupa una colina sobre la actual aldea de Mesopotamos, en Epiro, cerca de la llanura donde confluyen cursos de agua identificados desde la Antigüedad con el Aqueronte y el Cocito. La tradición situaba aquí una entrada al mundo de los muertos y un oráculo donde los visitantes buscaban comunicarse con las almas para obtener respuestas sobre el futuro.
Homero relata en la Odisea el viaje de Odiseo al reino de Hades para consultar al adivino Tiresias. Escritores posteriores relacionaron ese paisaje literario con la región del Aqueronte. El lugar también quedó asociado a mitos de Orfeo y Eurídice, Heracles y Cerbero, y Teseo y Pirítoo. Esas narraciones explican su fuerza cultural, pero no constituyen por sí solas prueba arqueológica.